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La publicidad provoca actitudes y hábitos, cambia percepciones e impulsa el consumo. Es un hecho, por eso recibes más de 3.000 impactos de comunicación al día, porque las empresas saben que funciona y los publicistas sabemos cómo hacer para que funcione. Y si un consumo o un hábito puede llevar a personas a la ludopatía y arruinarles la vida debemos tener cuidado, diga lo que diga Carlos Sobera.

Debía correr el año 2005 o 2006. Acudí a la entrega de los Premios EFI (premios a la Eficacia publicitaria), y allí sentado delante de mí, en primera fila, estaba Carlos Sobera.

En un momento dado subió al escenario y habló de la publicidad, con bastante criterio he de decir para lo que esperaba de un presentador de variedades televisivas. Pronto mi compañero me explicó por qué, Carlos había sido profesor de Publicidad en Universidad del País Vasco, la misma universidad donde yo imparto clases en un master de Marketing y en un MBA. Así que tenía criterio para tratar el tema que estaba tratando, la eficacia de las campañas de publicidad.

En aquel momento eso me tranquilizó, pero ahora me inquieta.

Como seguro que sabes, y si no lo sabes es que vives alejado de la televisión y el mundo digital luego es raro que estés leyendo esto, Carlos es además de presentador el “famoso” de algunas campañas. Lo que ahora llaman “influencer”.

Su última campaña, la que hace que tengamos a Sobera hasta en la sopa, es de la empresa 888, una casa de Apuestas Deportivas, Poker y Casino. Con un despliegue de medios como pocas veces había visto. Es cierto que la publicidad de empresas de juego se ha disparado en los últimos años y en el 2017 rondó los 81 millones de euros. Pero es que el otro día en un corte publicitario echaron 3 spots de la marca, el mismo (¡en el mismo corte!)

 

tweet Carlos Sobera Publicidad lupodatía

Dinero GRATIS es lo que se lee en todas las gráficas

 

El mensaje de la campaña de televisión es claro y contundente. Y con las repeticiones se te mete el jingle en la cabeza:

Entra, entra, entra.

Mira, mira, mira.

Apuesta, apuesta, apuesta.

Sufre, sufre, sufre.

Ríe, ríe, ríe.

Salta, salta, salta.

Vive, vive, vive.

8,8,8.

Juega, juega, juega.

Ludopatía y Publicidad.

Creo que no hace falta un análisis del mensaje ni de los textos. 888 es una maravilla llena de emociones y finales felices. Pero tenemos un problema: el juego puede provocar un trastorno en el que la persona siente la necesidad psicológica e incontrolable, permanente y progresiva, de jugar y apostar, que lleva a arruinarse la vida a miles de personas al año. Y en España solamente hay unas 100.000 en riesgo de sufrir ludopatía.

Personas que apuestan todo lo que tienen y se arruinan, muchas veces con pareja e hijos a los que dejan en la calle, roban a sus familias, rompen esas familias… Y un dato peor, el 30% de ellos se engancharon siendo menores de edad. Porque este tipo de campañas tienen un perfil muy concreto, jóvenes y personas con dificultades económicas que ven en el juego una salida a sus problemas económicos.

No te estoy contando nada nuevo, lo sé. Pero es que resulta que a raíz de las protestas en la red para que se regule la publicidad del juego, igual que se hace con el alcohol, el tabaco o la prostitución, y la petición a Carlos Sobera para que no fomente algo tan peligroso como el juego, él respondió:

“La publicidad no crea ludopatas. Dejese de tonterias” (así, sin tildes siquiera, dijo el profesor de publicidad…)

 

tweet Carlos Sobera Publicidad lupodatía

 

Y lejos de dejarlo pasar, porque como publicista debe saber que responder a estos comentarios es como intentar apagar el fuego con gasolina, decidió seguir negando la mayor rebatiendo a otros twitteros.

tweet Carlos Sobera Publicidad lupodatía

 

tweet Carlos Sobera Publicidad lupodatía

 

Intencionalidad, desconocimiento o simple pasotismo.

¿Es posible que una persona licenciada en derecho, que ha sido profesor universitario de publicidad y que lleva 25 años en la televisión no sea capaz de comprender que esa campaña fomenta agresiva y reiteradamente el juego en un público vulnerable y que el juego lleva en muchos casos a la ludopatía y a todos los problemas que de ella se derivan? ¿Es posible?

Yo creo que no. Lo sabe y lo acepta. Lo considera parte de su trabajo. Le pagan por ello. Y a mi me parece muy bien que cualquier persona pueda actuar como considere dentro de la legalidad, y Sobera lo está haciendo, pero aparte de la legalidad está la moralidad, y cuando el dinero no es una de tus necesidades, como creo que es el caso de este hombre, igual es más sensato hacer campañas de galletas, de coches o de perfumes (Eau de Soberac).

Quizá este tipo de empresas no paguen tan bien como las casas de apuestas, pero chico, cuando tienes la vida solucionada, o casi solucionada, amasar un puñado de billetes más y que tu imagen sea la que empuje a los jóvenes a engancharse al juego no sé si lo más apropiado.

Que la publicidad funciona no te lo tiene que decir un profesor, es sentido común. Es la profesión que pelea con la prostitución por ser el negocio más antiguo del mundo. Una industria que invierte miles de millones al año en todos los rincones del mundo y que utilizan desde las grandes empresas hasta las tiendas del barrio. Y por algo será.

Pero entonces, si el juego o incluso la publicidad del juego es dañina ¿por qué no la prohíben? Ahí está el quid de la cuestión. Como diría un técnico de Hacienda, “el Juego, no solo la Lotería, es el impuesto de los tontos”, y no solo la administración saca sus jugosos beneficios, sino que también lo hacen otro tipo de personajillos que ni siquiera lo necesitan y contribuyen al que el binomio ludopatía y publicidad siga funcionando.

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